
"Supongo que ninguna noche vuelve a ser como la primera noche, la desnudez nunca es como la primera desnudez y los primeros gestos, titubeantes e inseguros y demasiado intensos".
"Cuando sufrimos lo suficiente terminamos por creer que siempre sufrimos, y que nunca fue de otra manera, y al final logramos un simulacro de salud. La simplicidad de la repetición hace que el sufrimiento que se soporta durante mucho tiempo al final parezca menos intenso; por más lisiados que estemos, aprendemos a movernos bastante bien, y un extraño apenas notaría las secuelas que dejó la enfermedad".
Alfred Hayes, "Los Enamorados".

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